Seguros de decesos: qué cubren y cómo funcionan

Guía de seguros · Actualizada 2026

Qué es un seguro de decesos

El seguro de decesos es uno de los seguros más contratados en España. Su función es cubrir los gastos derivados del fallecimiento del asegurado: el servicio funerario completo, los trámites administrativos y, en muchos casos, también la asistencia jurídica a los familiares para la gestión de la herencia. A diferencia del seguro de vida, el seguro de decesos no paga un capital a los beneficiarios sino que presta un servicio organizado directamente por la aseguradora.

La prima del seguro de decesos suele ser relativamente asequible —entre 100 y 400 euros anuales según la edad del asegurado y las coberturas contratadas— y puede contratarse tanto de forma individual como para toda la unidad familiar. Muchos españoles tienen este seguro contratado desde hace años a través de su banco, su mutualidad laboral o directamente con una aseguradora, sin ser del todo conscientes de las coberturas exactas que tienen.

Antes de contratar cualquier funeraria: comprueba si existe seguro

Lo primero que debe hacer una familia ante un fallecimiento es revisar si el fallecido tenía contratado un seguro de decesos. Un seguro activo puede cubrir la totalidad de los gastos del funeral y simplificar enormemente toda la gestión. Busca entre los documentos del fallecido, en sus extractos bancarios o llama al certificado de contratos de seguros del Ministerio de Justicia.

Qué cubre un seguro de decesos

Las coberturas varían según la aseguradora y la modalidad contratada, pero un seguro de decesos estándar suele incluir:

Servicio funerario completo

Traslado del fallecido, preparación del cuerpo, féretro, velatorio en tanatorio, gestión de trámites administrativos e inhumación o cremación.

Traslado nacional

Traslado del fallecido desde cualquier punto de España hasta el municipio de residencia o al lugar elegido por la familia, sin límite de distancia en la mayoría de pólizas.

Repatriación internacional

Traslado desde el extranjero en caso de fallecimiento fuera de España. Suele tener límites geográficos o económicos que conviene revisar en la póliza.

Asistencia en viaje

Algunos seguros incluyen cobertura de asistencia médica o de repatriación en caso de accidente o enfermedad grave durante un viaje.

Asesoría jurídica

Orientación legal para los familiares en los trámites de herencia, impuesto de sucesiones y otros asuntos derivados del fallecimiento.

Gestión de trámites

La aseguradora o la funeraria de su red se encarga de todos los trámites administrativos: Registro Civil, licencia de enterramiento, comunicación a la Seguridad Social.

Qué no cubre: exclusiones habituales

Es igualmente importante conocer lo que el seguro no cubre para evitar sorpresas en el momento del fallecimiento. Las exclusiones más habituales en los seguros de decesos son:

  • Extras no incluidos en el servicio estándar: flores, esquelas en prensa, recordatorios, catering en el tanatorio.
  • Féretros o urnas de categoría superior a la incluida en la póliza contratada.
  • Coste del nicho, fosa o columbario en el cementerio, que en muchos casos corre a cargo de la familia.
  • Trabajos de marmolería: lápida, inscripciones y revestimiento de la sepultura.
  • Fallecimientos producidos en circunstancias excluidas expresamente por la póliza, como el suicidio en los primeros años de vigencia del seguro.
  • Traslados internacionales a países no incluidos en la cobertura geográfica de la póliza.

Cómo reclamar el seguro cuando llega el momento

Reclamar un seguro de decesos es un proceso sencillo si se siguen los pasos correctos desde el principio. El error más frecuente es contratar primero una funeraria y avisar al seguro después, lo que puede generar problemas si la funeraria elegida no pertenece a la red de la aseguradora.

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Localiza la póliza antes de contratar ningún servicio

Busca el número de póliza entre los documentos del fallecido o en sus extractos bancarios. Si no lo encuentras, llama al teléfono de atención al cliente de la aseguradora con el DNI del fallecido. También puedes solicitarlo a través del certificado de contratos de seguros del Ministerio de Justicia, aunque este tarda varios días.

2

Llama a la aseguradora antes de contactar con la funeraria

La aseguradora tiene un teléfono de atención 24 horas para siniestros de decesos. Al llamar, te indicarán qué funeraria de su red está disponible en tu zona y cómo proceder. Si llamas primero a la funeraria, te arriesgas a contratar una empresa que no esté en la red y tener que abonar los gastos por tu cuenta.

3

Documenta todo lo que no esté cubierto

Si decides añadir servicios extras no incluidos en la póliza —flores, esquela, féretro superior— asegúrate de que la funeraria te entrega un presupuesto desglosado que diferencie claramente qué cubre el seguro y qué pagas tú. Así evitarás confusiones en la facturación final.

4

Conserva toda la documentación

Guarda el certificado de defunción, el contrato del seguro, la factura de la funeraria y cualquier comunicación con la aseguradora. Si hubiera una reclamación posterior por servicios no prestados o cobros indebidos, esta documentación será imprescindible.

Libertad de elección de funeraria

Uno de los aspectos que genera más conflictos en los seguros de decesos es la elección de funeraria. Muchas aseguradoras trabajan con una red de funerarias concertadas y esperan que la familia utilice una de ellas. Sin embargo, la normativa española reconoce el derecho a la libre elección de funeraria, incluso cuando existe un seguro de decesos.

Si la familia prefiere una funeraria que no pertenece a la red de la aseguradora, puede ejercer este derecho, aunque en ese caso el seguro puede no cubrir la totalidad de los gastos o puede pagar únicamente hasta el importe máximo establecido en la póliza para el servicio equivalente de su red. Antes de tomar esta decisión, consulta con la aseguradora para saber exactamente cuánto te reembolsarían.

Seguro de decesos frente a seguro de vida

Son productos muy distintos que a menudo se confunden. El seguro de decesos cubre los gastos del funeral y la gestión del fallecimiento prestando un servicio organizado. El seguro de vida paga un capital pactado a los beneficiarios designados, que pueden usar ese dinero como quieran —incluyendo para pagar el funeral, pero no necesariamente.

Ambos productos son compatibles y complementarios. Tener un seguro de decesos no impide cobrar un seguro de vida, y viceversa. Si el fallecido tenía ambos, la familia puede usar el de decesos para el funeral y reclamar el capital del de vida por separado, siguiendo los procedimientos específicos de cada póliza.

¿Cómo saber si el fallecido tenía seguro de vida?

El certificado de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento, expedido por el Ministerio de Justicia, informa sobre todos los seguros de vida o accidentes que tenía contratados el fallecido. Puede solicitarse a partir de los 15 días hábiles tras la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil, presentando el certificado de defunción.

Preguntas frecuentes sobre seguros de decesos

Si el coste real del funeral supera lo cubierto por el seguro —por ejemplo porque la familia eligió un féretro de categoría superior o añadió servicios extras— la diferencia corre a cargo de la familia. La aseguradora paga únicamente hasta el límite de cobertura de la póliza. Por eso es importante revisar las coberturas antes de tomar decisiones sobre los servicios adicionales.

Las aseguradoras exigen ser notificadas del fallecimiento con carácter previo a la contratación del servicio funerario. Si la familia contrató primero la funeraria sin avisar al seguro, la aseguradora puede negarse a cubrir los gastos o cubrir solo una parte. En casos urgentes, avisa al seguro en cuanto sea posible y antes de firmar ningún contrato con la funeraria.

Depende de la modalidad contratada. Existe el seguro de decesos individual, que cubre solo al titular, y el familiar, que cubre al titular y a su unidad familiar —cónyuge e hijos—. Si el seguro es familiar, los hijos suelen estar cubiertos hasta una edad determinada, habitualmente hasta los 18 o 25 años. Comprueba la modalidad de la póliza para saber a quién cubre exactamente.

Si el seguro de decesos no cubre la repatriación desde el país donde se ha producido el fallecimiento, los gastos del traslado corren íntegramente a cargo de la familia. En ese caso, comprueba también si el fallecido tenía contratado un seguro de viaje —o si el viaje se pagó con una tarjeta de crédito que incluya seguro de viaje— ya que estos suelen cubrir la repatriación con independencia del seguro de decesos.

El precio de un seguro de decesos depende principalmente de la edad del asegurado en el momento de la contratación y de las coberturas incluidas. Para una persona de entre 40 y 50 años, una póliza individual estándar puede costar entre 100 y 200 euros anuales. Para personas mayores de 70 años, la prima puede superar los 400 euros anuales. Las pólizas familiares son más económicas por asegurado que varias pólizas individuales.

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